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¿Cómo estás manejando la incertidumbre?

A lo largo de nuestra vida tenemos que enfrentar situaciones ante las cuales no nos sentimos cómodos y que generalmente no podemos planificar.

El futuro es desconocido y no sabemos qué sucederá, esto puede ser motivo de entusiasmo o de preocupación. 

Vivir con incertidumbre significa no poder prever los eventos futuros, provocando inquietud, ansiedad y angustia. Sin embargo, esta emoción es necesaria, pues es impulsa el movimiento, la proactividad, la creatividad, las ideas frescas y la apertura a posibilidades que antes no eran visibles. 

“¿Por qué siempre esperamos lo peor? Que el miedo al futuro no te impida disfrutar de tu presente.”

Marta de la Fuente, Área Humana, 15 de febrero del 2016. 

La incertidumbre es real y necesaria. Debemos aprender a manejarla para evitar la ansiedad.

 

Aceptar la incertidumbre es la forma más sana de vivir con ella

 

Aceptarla no significa resignarse, sino encontrar el balance y asimilar positivamente la situación a través de una elección propia. 

Todos reaccionamos distinto cuando nos encontramos frente a situaciones de alta incertidumbre, pues se detonan toda clase de reacciones físicas y psicológicas. Ante esto podemos bloquearnos y desaparecer o ponernos en marcha afrontando la situación con inteligencia emocional y resiliencia. 

Miriam Subirana, coach especializada en psicología positiva; habla de cómo surfear la inestabilidad producida por un futuro incierto sosteniendo que la “espera activa” es un espacio desde donde podemos calmar la mente, no precipitarnos a la acción y posibilita el análisis de la situación para descubrir qué es lo que pide la situación de nosotros. 

Subirana sostiene que nosotros creamos la realidad y que podemos influirla a través de las interrogantes que nos hacemos. Inquirir sabiamente puede hacer toda la diferencia. 

Probemos cambiando preguntas que pueden generar rabia y desesperación como “¿por qué a mí? ¿por qué esto es así? ¿Qué fue lo que hice? ¿Y si no funciona?” por otras que busquen apreciar la situación como “¿para qué estoy viviendo esto? ¿Qué es lo que me enseña y qué puedo aprender? ¿Necesito intervenir y para qué? ¿cuál sería la actuación más inteligente?”. 

El análisis asertivo de la situación, el manejo de la intuición y nuestra reacción positiva al entorno, nos ayudarán a salir airosos de la coyuntura ante la que nos encontremos. 

Marta de la Fuente, psicóloga sanitaria y especialista en ansiedad y estrés, propone 5 ejercicios para “combatir” la incertidumbre: 

  1. Concientiza la emoción que sientes sin luchar contra ella. 
  2. Identifica de dónde surge la incertidumbre. Revisando tus pensamientos y toma conciencia de si estos son positivos y si su foco es el pasado, e presente o el futuro. 
  3. Balancea la cantidad de tiempo que utilizas dándole vueltas al asunto que te preocupa y redirígelo a la imaginación de posibilidades. 
  4. Busca momentos para ti, abre espacios de esparcimiento que te permitan cuidar de tu salud física y emocional. 
  5. Abre tu mente a opciones creativas, flexibles y espontáneas pues el entorno está en constante cambio. 

«En los momentos de crisis sólo la creatividad es más importante que el conocimiento» -Albert Einstein.


Fuentes: (1),(2),(3)

Francesc Millares, El poder de la incertidumbre, El País, 21 de febrero de 2016.